I humbly disagree, vol. 2
Esta semana se ha presentado la nueva imagen corporativa del Massachusetts Institute of Technology.
El trabajo me parece brutal. Teniendo en cuenta el cliente y el target, entra directamente en mi top 5 de mejores identidades corporativas de la historia.
No he podido contenerme y he publicado el link en Twitter.
Y comenta Aitor, en este twit:
Mola la idea, pero me hubiera gustado más si fuera determinista.
Mi respuesta corta es que:
el determinismo es de cobardes :P
Mi respuesta larga (que para algo tengo esta sección en el Tumblr) viene a ser:
Primero pongámonos de acuerdo en la terminología. Asumamos que cuando Aitor dice determinista, usa el término en la acepción de “algoritmo determinista” (es decir: un algoritmo que, para unas entradas determinadas, siempre produce el mismo resultado).
En el caso del MIT, la imagen corporativa no es una imagen como tal, sino una colección de reglas simples:
- Los logos se basan en una retícula de 4×4.
- Hay 3 formas, definidas por un punto de origen.
- Cada una de las tres formas puede estar en cualquiera de los puntos de la retícula.
- Al menos uno de los tres puntos tiene que estar en una esquina
- Las 3 formas tienen que tener al menos una intersección con alguna de las otras dos.
Para la imagen corporativa, se generaron 480.000 variaciones. A través de una aplicación web, cada empleado del MIT puede elegir cual de esos logos le gusta más y elegirlo como “su propio logo del MIT”.
Siempre he sentido debilidad por el mal llamado “arte generativo”. En enero del 2004 (¿ya hace 7 años?) hice estas tarjetillas:
La idea era que cada diseño fuera pseudo-aleatorio. Por entonces lo de la impresión on-demand no estaba muy extendido en Sevilla (que es donde se imprimieron), así que el resultado fue más bien un “aleatorio, pero siempre igual”. Recuerdo que generamos unas 100 variaciones por cada algoritmo (era una serie de 3 tarjetas, cada una con un algoritmo diferente) y nos quedamos con la que nos pareció más interesante.
Lo que saqué en claro de aquello, es que en este tipo de trabajos el proceso es lo más interesante.
Algo que, supongo, aplica en el MIT más que en ningún sitio…
